No te banco

El banco es todavía uno de los pocos lugares donde se guarda respeto, o al menos, algo más de respeto que en cualquier otro lugar común. No se muy bien por qué, pero uno hace lo posible para no parecer sospechoso de nada aún no siéndolo. Cuando entro a un banco siento que no puedo reirme. ¿A ustedes les pasa? Me comporto como con miedo. Y en realidad, si uno lo piensa bien, eso lo convierte en más sospechoso de vaya-a-saber-qué que estando en estado de relax. Pero bueno, nos sale naturalmente. Continúa leyendo No te banco

La ventanita del amor

El transporte público es hasta ahora uno de los temas que más nutrió mi blog. Y me animo a decir que hasta se podría escribir un libro tranquilamente.

Hoy quería hablar – en realidad escribir – específicamente de las ventanas de los colectivos.

Muchas veces, tener mucha información sobre un tema es peor que tener poco o no tenerla. Y es el caso de las ventanillas de los colectivos. Continúa leyendo La ventanita del amor

Casa ajena

En el siglo XX el Puerto de Frutos era un embarcadero junto al cual se ubicaba el mercado de frutos. Allí desembarcaba la producción frutal del Delta del Paraná que luego se comercializaba en la ciudad de Buenos Aires. Data exacta de la wikipedia, por supuesto.

Hoy en día, lo único que queda del Puerto de Frutos es el embarcadero y su nombre. Pero ya no hay una puta fruta. Sino todas cosas para la casa, que con el tiempo se transformaron en bazares cuasi de lujo donde todas las mujeres quieren ir.

Yo no me iba a salvar. Continúa leyendo Casa ajena

El excitado exitoso

Lo bueno de ser un boludo es que tengo más cosas para contar acá y que la gente se ría. Porque nadie disfruta de un premio Nobel. El ser humano se rie de los boludos. Así somos.

Hace un tiempo, exactamente el Lunes 30 de Diciembre, iba a un cumpleaños en mi auto y ya casi llegando chocan un taxi y una moto. ¿Por qué les cuento esto? Porque la moto fue a parar a la puerta trasera izquierda de mi auto.

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Puma de bengala

Hace unos días tuve el cumple de mi tía abuela. En realidad, le digo tía abuela en la formalidad de este texto. Porque nunca la llamé así. Para mí fue siempre “tía”. Por ejemplo, ¿hay alguien en el planeta que llame por teléfono a su tía abuela y le diga “qué hacés tía abuela?”? Creo que no. Entonces es tía y punto.

El cumple cayó Lunes.

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Bombero por 6 minutos

El viernes venían a casa dos amigas y el novio de una de ellas. Era la primera vez que venían a conocerla. Y está bueno que no te pasen algunas cosas cuando la persona es la primera vez que viene. Bueno, ayer pasó. En realidad no debería sorprenderme. La estadística no falla. Cortes de luz constantes debido a las altas temperaturas = alguna vez me tenía que quedar en el ascensor. Sino sentía que algo me habían mentido con eso de la cantidad esperada de ocurrencias del evento aleatorio y que se yo…

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Atentado a la intuición

Una vez, mi amigo GA me contó que ya yéndose de un boliche, y no habiendo ganado nada, decidió gastar su última bala en el pasillo de salida.

Encaró a una chica que le gustó. Y como quien pone U$S 100 al doble cero en la ruleta, se la jugó con una consigna muy interesante. Le propuso a la chica que se darían un beso sólo si cumplían años el mismo día.

La chica aceptó sin dudarlo. La intuición de cualquier ser humano decía que eso era casi imposible. Continúa leyendo Atentado a la intuición